Algunas veces hay que decirle “no” a un encargo de trabajo.
No, no he perdido la cabeza. Sí, sé en qué estado anda la economía. Y sí, sé lo difícil que puede ser, especialmente en época de recesión, encontrar trabajo como diseñador cuando parece que todo el mundo está haciendo recortes de presupuesto y apretándose el cinturón.
Los diseñadores necesitan diseñar y las facturas hay que pagarlas, pero no todo el trabajo es buen trabajo. De hecho, algunos posibles trabajos (y posibles clientes) te pueden salir caros. Aquí tienes seis señales de aviso de que puedes tener un mal cliente al acecho:
1. No hay acuerdo en los términos
El posible cliente parece estar listo… y entonces vuelve a intentar renegociar tu tarifa. No consigues que te confirmen los plazos de entrega ni la fecha de finalización del proyecto. No hay nada por escrito; ningún acuerdo firmado o ni siquiera un visto bueno por mail. Entonces el cliente dice algo como “Venga, empecemos, y ya iremos viendo los detalles por el camino”. Y eso debería hacerte salir corriendo de allí.
2. El cliente rehúsa tratar los detalles del trabajo
Parte de tu trabajo como diseñador es reunirte con el cliente para especificar con exactitud todo lo que el proyecto conlleva. Si el cliente no es capaz o no está dispuesto a firmar un plan detallado del proyecto ni siquiera contando con tus indicaciones, las encuestas dicen que te vas a encontrar con peticiones imprevistas, y muy posiblemente con “El Proyecto Interminable” o “La Página Infinita”.
3. El cliente es desorganizado y disperso
Seamos honestos: muchos clientes no saben exactamente lo que quieren antes de que empieces a hacerlo. Como diseñadores ya lo sabemos, y tenemos nuestros propios métodos para hacer que los clientes estén centrados. Pero si estás haciendo todo lo que está en tu mano para hacer que el cliente se concentre en la tarea, y éste sigue hablando de la versión 3.0, que es para dentro de dos años, es posible que su falta de concentración te vaya a costar tiempo y dinero. Sin olvidarnos del enorme montón de frustración.
4. El cliente tiene un historial turbio
Si el cliente cortó relaciones con otro diseñador de forma repentina, y afirma con frecuencia que dicho diseñador es el causante de todos los males del mundo, puede que sea un cliente del tipo “imposible de complacer”. No olvides que tienes todo el derecho a investigar un poco y hacer algunas averiguaciones antes de aceptar el trabajo.
5. El cliente es un imbécil
No tienes porqué hacer negocios con un cliente que sea grosero, insoportable o irrespetuoso. Punto.
6. El cliente es “diseñador”
Nos ha pasado a todos. El cliente diseñó una vez una “página web” con FrontPage y ahora sabe cómo hacer lo que tú haces, y seguramente mejor que tú. Tienden a cuestionar por qué has diseñado algo de la forma en que lo has hecho, y constantemente hace sugerencias acerca de cómo hacerlo mejor. Creo que está bastante claro; aceptar este trabajo es mala idea.
Así que haz caso a estas señales de aviso, cree en tu valor como diseñador, y evita hacer tratos con el diablo a cambio de dinero fácil. Los tiempos cambiarán, y te alegrarás de no haberte vendido barato por el camino.
Dedicado a Pablo y Dani. ![]()
Fuente: Caution! Six Warning Signs Of A Bad Client [sitepoint]